Curso de Estudios

El curso de estudios es una etapa de formación en la misión, de profundizar en las razones de la fe y en la espiritualidad del Opus Dei y comprender mejor el proyecto de Dios. La experiencia demuestra que quienes lo cursan mejoran notablemente su preparación y maduran en su respuesta a la vocación.

Bajo el aspecto doctrinal-religioso, la formación que se imparte a los fieles de la Prelatura aspira a facilitarles un profundo conocimiento de la Fe católica y del Magisterio eclesiástico, alimento imprescindible para su vida espiritual y apostólica, de tal manera que en todos los ámbitos de la sociedad haya personas intelectualmente preparadas, que, con sencillez, en las circunstancias ordinarias de la vida cotidiana y del trabajo, lleven a cabo, con el ejemplo y con la palabra, un eficaz apostolado de evangelización y catequesis (Estatutos, 96).

Está pensado para personas incorporadas a la Obra, felices en su vocación, con deseos de mejorar su preparación y que puedan hacerlo compatible con sus obligaciones familiares y profesionales.
El curso de estudios no es una actividad más. Es una apuesta formativa de fondo, comparable a un máster, que requiere dedicar dos tardes a la semana durante dos años o una tarde durante tres. También puede ser mañanas. Esta dedicación no es un obstáculo, sino parte de su valor: solo así puede dar fruto real. Para aprovecharlo es necesario reservar ese tiempo como algo estable y prioritario.
Si tienes amigas interesadas en los contenidos de filosofía y teología puedes invitarlas asistir a esas clases contigo.

El curso de estudios ayuda a mirar la realidad con mayor profundidad y criterio, sin quedarse en la superficie; proporciona reservas intelectuales y espirituales que acompañan durante muchos años. Da seguridad interior, claridad y libertad para situarse ante lo que ocurre en el mundo y en la propia vida y herramientas para aportar positivamente al entorno desde el respeto y el diálogo. Abre horizontes, despierta ilusión y renueva la motivación para vivir la propia vocación y el sentido de misión que lleva consigo. Quienes lo han hecho constatan que no es “tiempo perdido”, sino tiempo de crecimiento a nivel humano y espiritual; que estructura y enriquece toda la vida.

Es una formación que quiere ser práctica en torno a los cinco aspectos que señaló san Josemaría: espiritual, doctrinal religiosa, humana, profesional y apostólica. Para hacerlo posible, durante este periodo se cuida especialmente el acompañamiento personal. Además las alumnas tienen la posibilidad de recibir el asesoramiento doctrinal personalizado que requieran sus circunstancias.
La formación doctrinal religiosa busca ofrecer una visión global de la realidad humana y espiritual y fomentar una mirada positiva que sepa descubrir las consecuencias prácticas de esa formación y cómo incide y vivifica los estilos de vida. Sus contenidos giran en torno a cuatro áreas:

Conocer quién es la persona y cómo se desempeña y actúa: qué hábitos desarrollan la inteligencia, cómo se cultiva la voluntad, cómo se conquista el corazón, qué significado tienen las pasiones, etc. Facilitar una estructura de pensamiento que permita conocer la realidad y advertir los límites de ese conocimiento. Ayudar a construir una conciencia moral ofreciendo una respuesta al sentido de nuestra existencia. Saber descubrir que en los distintos comportamientos y estilos de vida están presentes los anhelos profundos del corazón humano creado por Dios. Esto nos sitúa en un único lenguaje humanizador y orientado al contenido de la moral: el atractivo del bien, la verdad y la belleza. Descubrir el significado de la vida social.

Analizar el sentido religioso de la persona humana y las distintas formas de búsqueda de Dios. Integrar la fe católica en la razón. Mostrar la belleza de la Revelación y su significado salvífico en nuestras vidas. Conocer la Biblia, el Evangelio. Analizar el contenido de la Revelación expuesto en los libros sagrados, la Tradición y el Magisterio. Estudiar la historia de la Iglesia y los modelos ascéticos y espirituales que ofrece para el encuentro con Dios.

Plantear de un modo crítico y asertivo las grandes cuestiones de nuestro tiempo: religión y laicismo; moralidad y libertad; economía y desarrollo social; democracia y derechos humanos; retos de la bioética; etc. Animar a ser protagonistas de la cultura, con ideas propias que se traduzcan en una mayor implicación social.

El matrimonio como vocación. Mostrar la belleza del matrimonio como comunidad de vida y amor. Dar herramientas para consolidar el propio matrimonio y capacitarse para ayudar a otros. Analizar pautas de educación de los hijos: custodiar y fomentar la confianza materno/paterno-filial en las distintas etapas de crecimiento. La importancia del diálogo y de una autoridad moral cercana. Impulsar la presencia social de la familia.

El programa está organizado para que se pueda cursar en dos modalidades y en horario de mañana o de tarde:
• Modalidad en tres cursos académicos un día a la semana, en tres horas;
• Modalidad en dos cursos académicos dedicando dos días a la semana, algo más de dos horas
• En este horario incluye las asignaturas y la formación espiritual: círculos, retiros y atención personal
Las clases comienzan  a mediados de septiembre y terminan en junio. De junio a septiembre continúa la formación en las convivencias anuales.
• El enfoque del plan de estudios apunta a desarrollar una dinámica de autoformación
• Pretende consolidar una vía de crecimiento que en sí misma es inagotable y que multiplica las posibilidades de contribuir, con iniciativa y espontaneidad, a mejorar el mundo y la cultura de nuestro tiempo